Dos de las principales medidas anunciadas
se refieren a una reducción presupuestaria de Q 670 millones y la rebaja gradual de la
inversión obligatoria (cuasiencaje) que los bancos deben depositar en el Banco de
Guatemala.
Este año el gobierno se empeñó en ejecutar el presupuesto más alto
de la historia en cifras redondas de unos Q23,000 millones. Los primeros Q20,000 millones
aprobados por el procedimiento ordinario en los últimos meses del año anterior y el
resto con varias ampliaciones solicitadas al Congreso de la República, aprobadas a lo
largo del año, entre las cuales sobresale la que proviene de los fondos captados por la
privatización de la EEGSA y Telgua, la cual fue objeto de una acción legal presentada
por uno de los partidos de oposición ante la Corte de Constitucionalidad, organismo que
se demoró más de la Cuenta en resolver este recurso. Mientras tanto, el gobierno
anunció la reducción presupuestaria de Q 670 millones y sometió al Organismo
Legislativo la derogatoria del Decreto que contenía la ampliación más importante, al
mismo tiempo que envió otra iniciativa para una nueva autorización por Q1,352
millones, con destino a inversión en salud, educación y
financiamiento para pequeños productores. Esta acción significa que los Q1,680 millones
restantes derivados de la venta de los bienes del Estado, quedarán depositados en el
Banco de Guatemala, con el propósito de evitar que el déficit fiscal no sea mayor del
3.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Se adoptará un estricto control del
gasto público el resto del año ya que sólo se dará prioridad a proyectos de impacto
social que "traigan su financiamiento bajo el brazo".
A partir del 29 de julio se reducirá gradualmente la inversión
obligatoria de los bancos del sistema. La cual se iniciará con medio punto porcentual
hasta llegar a 3.5, con lo cual dicha inversión se situará en 0.6 por ciento. Esta
medida tiende a inyectar unos Q600 millones más a la economía. Sin embargo, con la
liberación de estos recursos no se obtiene la garantía de que la banca los destine en
créditos a la producción -esa es la intención prioritaria-, aunque de todos modos se
espera fortalecer el mecanismo denominado la mesa interbancaria de dinero, en donde
los bancos con recursos dan préstamos a los otros bancos que neceistan el dinero. Se
trata, también, de que las tasas de interés de muy corto plazo -reportos- bajen al nivel
de la franja de las tasas activa y pasiva del sistema financiero. Se espera así reactivar
el sistema financiero deprimido en los últimos doce meses por falta de liquidez.
Indices de crecimiento.
Existen serias dudas sobre la posibilidad de reactivación de la economía en poco tiempo
cuando por lo general las medidas de estabilización económica deben ser a largo plazo, a
manera de ofrecer confianza a los agentes económicos en relación a la movilidad de las
reglas del juego. Las medidas anunciadas por el gobierno fueron calificadas de positivas
por el sector productivo organizado, aunque mostró sus reservas sobre el efecto que
puedan tener en el tipo de cambio que ha oscilado entre Q6.40 y Q6.50 por un dólar. Si
las recientes medidas logran el fortalecimiento de la economía y la generación de
empleo, de la misma manera que reduzcan a niveles aceptables el déficit fiscal, se habrá
llegado a objetivos positivos. Eso sí, se recomienda prudencia en la reducción de la
inversión obligatoria, pues la capacidad de respuesta empresarial no es tan rápida como
se quisiera.
Como se recordará, los índices de crecimiento de la economía
guatemalteca alcanzaron su máximo nivel de la década hace dos años, cuando el nivel con
respecto al PIB llegó al 6 por ciento. Sin embargo, con todos los problemas de los
últimos tiempos y con las medidas de ajuste económico de estos días, el gobierno
todavía espera que al finalizar 1999 se pueda tener un nivel aceptable de 3.5 o 4 por
ciento con respecto al PIB. La desaceleración de la economía se atribuye, entre otros
asuntos, primero a los coletazos de la crisis rusa y asiática, luego a los efectos del
huracán Mitch que el año pasado afectó seriamente el aparato productivo, y como si esto
fuera poco, la baja en los precios internacionales de los productos tradicionales de
exportación -azúcar y café- han causado serio déficit en la balanza comercial.
Con todos estos problemas que han incidido en la economía nacional, el
gobierno no podrá cumplir con la progresión estimada de crecimiento con respecto al PIB
que para este año era de 4.9 por ciento. Sin embargo, con las medidas tomadas se espera
un crecimiento de la productividad del 5.1% para el 2000 y del 5.5% del PIB para
los dos años siguientes. De la misma manera, sus estimaciones del déficit fiscal son de
3.6% para 1999, del 1.80% para el 2000 y del 1% para los dos años siguientes.
Para contribuir a la estabilización de las finanzas públicas y que el
déficit no aumente, tiene un serio reto la Superintendencia de Admimstración Tributaria
en elevar la captación de impuestos. En el primer semestre de 1999 la SAT sobrepasó sus
metas. Se propuso recaudar Q6,221 millones y llegó a Q6,500.
La SAT espera que al finalizar 1999 la recaudación sobrepase los
Q13,500 millones, unos Q2,000 millones más que 1998.
El tipo de cambio.
Hay dos corrientes respecto al tipo de cambio. Una, que busca la estabilización de manera
que el quetzal no se deprecie más y afecte seriamente su poder adquisitivo, y la otra,
que por haber permanecido sobrevalorado debe dejarse que alcance el nivel que le
corresponde en relación con el dólar. La Junta Monetaria, con mayoría de representantes
del gobierno, participa de la primera idea. Considera que el tipo de cambio debe
estabilizarse a niveles prudentes para que la convertibilidad no contribuya a mayores
desajustes económicos en cuanto a precios y al poder adquisitivo. Es así como del 1 de
enero al 30 de junio, de este año, el Estado ha retirado de circulación más de Q500
millones por la colocación de certificados de depósito a plazo. Se sumarían todavía
otros Q900 millones por las operaciones de mercado abierto, con la venta de unos US$250
millones. Se presume que para regular el cambio, el Banco de Guatemala participará en el
mercado abierto las veces que sean necesarias, según su política actual. Para esto
cuenta con más de US$1,100 millones, en reservas monetarias internacionales.
Sin embargo, el ingreso de divisas por exportaciones al término del
primer semestre de este año cayó en 48% en relación al mismo período del año
anterior, con lo que las exportaciones tradicionales bajaron más de US$500 millones.
Como puede observarse, los indicadores económicos, incluida la
inflación que se sigue manejando como de un solo dígito, permiten la posibilidad de un
repunte de la economía a partir del 2000, de manera que la productividad retome su ritmo
de crecimiento, siempre que los factores exógenos se superen y no registren nuevos
accidentes, como los desequilibrios mundiales. Sin embargo, es difícil convencer a los
guatemaltecos de un futuro positivo, cuando hasta ahora sólo han tenido señales
irrevatibles de que el país atraviesa por una seria crisis.