Impacto de las remesas familiares en la economía guatemalteca

La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, presenta un breve análisis del impacto de las remesas familiares en la economía guatemalteca, con el fin de contribuir a la mejor comprensión de la incidencia de esta variable en la realidad nacional...

Fecha de publicación: 27 Oct, 2017 - 14:54:25
Última actualización: 16 Nov, 2017 - 16:23:40



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Impacto de las remesas familiares en la economía guatemalteca

Actualmente, las remesas se han convertido en un fenómeno socioeconómico trascendental para Guatemala, especialmente en tiempos de recesión económica, por sus efectos positivos del bienestar de buena parte de los hogares y su contribución al mantenimiento de la estabilidad macroeconómica.


Por ello, y para alcanzar un conocimiento más preciso de la importancia de las remesas, esta edición de Momento se divide en seis partes: la primera describe la evolución de las remesas en el tiempo; la segunda analiza algunos efectos macroeconómicos de las remesas familiares; la tercera cuantifica el impacto de las remesas en la reducción de la pobreza y la desigualdad; la cuarta mención a las políticas públicas implementadas en Guatemala y otros países de Latinoamérica; y finalmente, la quinta contiene consideraciones adicionales. Asimismo, en todo el documento se analizan las implicaciones de la crisis económica mundial en el comportamiento de esta variable.

1. Evolución

Ante la insuficiencia de oportunidades de trabajo en el país, aumentó la corriente emigratoria hacia los Estados Unidos de América. En consecuencia, de forma progresiva, las remesas han alcanzado una relevancia importante dentro de los flujos de divisas que ingresan al país. En efecto, según se aprecia en la gráfica 1, el monto de los ingresos anuales de divisas por remesas familiares principió a hacerse más importante después del año 2002 y a partir de entonces se ha incrementado constantemente, aunque conviene reiterar que durante 2007 y 2008 la tasa de crecimiento fue menor a la de los años previos. Esto obedece a la crisis económica que afecta sobre todo a los sectores de estadounidenses construcción y servicios, principales fuentes de trabajo de los inmigrantes guatemaltecos. Sobre el crecimiento abrupto de las remesas en el año 2002 respecto de los años precedentes, cabe señalar que podría deberse a problemas en el registro del ingreso de divisas al ser declarados en el sistema bancario y al incremento de guatemaltecos que migraron hacia ese país.



Algunos años atrás cuando las remesas familiares no tenían mucha importancia dentro del total de ingresos de divisas al país, no hubiese sido preocupación la posibilidad de que su flujo declinara; sin embargo, ahora que constituyen una variable estratégica del sector externo de la economía, sí preocupa que su volumen esté declinando. Las amenazas que se ciernen sobre tales ingresos de divisas derivan del endurecimiento de la política migratoria de los Estados Unidos de América y de la recesión de la economía de dicho país –la más grave desde la gran depresión de 1929 -; esas circunstancias afectan el nivel de empleo, reflejada en que los guatemaltecos ya no puedan enviar sus remesas en los montos observados en los años precedentes.

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El tema de las leyes migratorias estadounidenses es bastante complejo, toda vez que converge una serie de factores como el estatus ilegal de muchos conciudadanos que ingresaron a los Estados Unidos sin llenar los requisitos correspondientes, las presiones para los empleadores de ese país para que no den trabajo a ilegales y el impasse de la nueva legislación que ha sido discutida en las cámaras de representantes y del senado. Entre tanto, a partir de 2004 se ha incrementado drásticamente el número de guatemaltecos deportados: de 7,029 personas en 2004 pasó a 28,051 en 2008 (un incremento de casi 300%).

Las autoridades del país tienen poco margen de maniobra en este tema y aunque han realizado gestiones para que a los guatemaltecos residentes en los Estados Unidos se les conceda el Estatus de Protección Temporal conocido por sus siglas en inglés como TPS, del cual disfrutan inmigrantes de otros países del área, éstas no han prosperado debido principalmente a que la precondición para acceder a este programa es que las personas requieran salir del país a consecuencia de desastres naturales.

2. Efectos macroeconómicos de las remesas familiares

En la tasa de crecimiento económico

La tasa de crecimiento económico es uno de los indicadores más importantes para medir el desempeño de la economía, ya que, por el lado de la producción, muestra el incremento o de crecimiento relativo de la oferta de bienes y servicios producidos por una economía en un período determinado, que generalmente es un año calendario.

Como referencia, este indicador debe ser mayor o al menos igual a la tasa de crecimiento poblacional para que incida en mejorar los niveles de bienestar medido a través del consumo de bienes y servicios- de la población. En efecto, en países como Guatemala donde la mayor parte de los hogares son pobres es necesario contar con un crecimiento dinámico y sostenido para reducir la pobreza. En los Acuerdos de Paz se estableció que el Gobierno de Guatemala debe adoptar políticas económicas que favorezcan un crecimiento económico sostenido no menor al 6% anual. No obstante, según información del Banco de Guatemala, sólo en el año 2007 se ha observado una tasa de crecimiento mayor a 6% anual.

En el Informe de Desarrollo Humano 2007-2008, Guatemala: ¿una economía al servicio del desarrollo humano? se lee: “Conceptualmente, la relación crecimiento económico por remesas familiares podría estar motivada por la posibilidad de que las remesas de los trabajadores ayudarían a facilitar las restricciones de crédito, por lo que se incrementaría el consumo y las inversiones en capital físico, educación, salud y creación o expansión de microempresas, lo cual, a su vez, implicaría mayor inversión agregada y crecimiento económico. De ahí que, en Guatemala, las remesas tengan un impacto positivo y significativo sobre el crecimiento.”

Lo expuesto en el Informe de Desarrollo Humano brinda la sustentación cualitativa de los nexos entre el monto de las remesas familiares y el crecimiento económico. Ahora bien, el cuestionamiento siguiente es: ¿de cuánto es este impacto?

Para responder a esa pregunta se estimó un modelo econométrico que relaciona el ritmo de variación interanual del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), como variable dependiente que aproxima la tasa de crecimiento económico, y como variables independientes al IMAE rezagado y a la tasa interanual de crecimiento del monto de remesas familiares. El modelo estimado puesto en notación matemática es el siguiente:

Donde Yt y Rt son las tasas de variación interanual del IMAE y las remesas en el periodo t, respectivamente; es el término de error. Los datos se utilizaron con una periodicidad trimestral y se presentan en la gráfica 2.

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Luego de verificar la significancia estadística de las variables empleadas y el adecuado ajuste del modelo, se procedió a reescribir este modelo econométrico, del cual se obtuvo el siguiente resultado: por cada punto porcentual que la tasa de crecimiento de las remesas se acelere (o desacelere) la tasa anual de crecimiento económico aumentará (o decrecerá) en promedio 0.148 puntos porcentuales.

Ejemplificando: las remesas crecieron 4.5% en el año 2008 y al primer trimestre del año 2009 han decrecido 5%; si este flujo continúa con esta tendencia a lo largo del 2009, el modelo econométrico estimado y los cálculos siguientes establecen que la tasa de crecimiento económico en 2009 caerá, solo por esta condición, 2.6% puntos porcentuales. Luego, la tasa de crecimiento del PIB pasaría de 4.0% en 2008 a 1.4% en 2009 por el efecto de la reducción de las remesas, manteniendo todo lo demás constante.

Por supuesto, si otros flujos de divisas provenientes del exterior muestran un comportamiento similar al de las remesas y si internamente se contrae la inversión y el consumo, puede esperarse que la tasa de crecimiento del PIB en 2009 muestre una reducción aún mayor a la aquí proyectada.

En la balanza de pagos y el tipo de cambio


Guatemala, al igual que la mayoría de países en vías de desarrollo, presenta déficit en la balanza comercial, como resultado del mayor monto de las importaciones con respecto a las exportaciones. Esto hace que el país dependa de los flujos de divisas provenientes del turismo y las remesas familiares, así como de las transferencias y de los movimientos de capital, para equilibrar su posición externa. Afortunadamente, estos flujos de divisas han sido superiores al déficit de balanza comercial, por lo que la balanza de pagos ha mostrado un saldo positivo. De ahí que en los últimos años se haya dado un incremento de las reservas monetarias internacionales del país, que permite afrontar con cierto blindaje los choques externos, como la actual recesión económica mundial.

En ese contexto, el flujo de moneda extranjera generado por las remesas familiares es la segunda fuente más importante de divisas, solo después de las exportaciones, por lo que es una variable estratégica a la que debe ponerse atención, ya que ha contribuido no solo a fortalecer el monto de las reservas monetarias internacionales, sino también a la estabilidad del tipo de cambio mediante el suministro de un flujo permanente de dólares al mercado cambiario.

La relevancia alcanzada por esta variable puede medirse a través de su relación con las exportaciones. En efecto, comparativamente las remesas familiares representaron cerca del 20% de las exportaciones durante el periodo 1994-2000. A partir de ese año, el incremento gradual llegó al 59.9% en 2006 para descender a 55.6% en 2008, y muestra que la crisis económica global ha causado una mayor desaceleración de las remesas con respecto a las exportaciones (gráfica 3).

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En el sistema financiero

Es pertinente dejar claro que a pesar de que casi la totalidad de las remesas familiares ingresan al país a través de los bancos del sistema mediante diferentes mecanismos financieros, la mayoría de los recursos percibidos del exterior son retirados del banco por sus beneficiarios; ante esta circunstancia algunas instituciones bancarias han creado mecanismos de captación de tales fondos e invitan a quienes los perciben a que depositen todo o parte a cambio de una tasa atractiva de interés que varía según la modalidad de la cuenta (ahorro o de inversión), o bien a través del ofrecimiento de pequeños premios. Aun cuando no puede establecerse en qué medida los recursos provenientes de las remesas familiares permanecen depositados en los bancos, los porcentajes representan para los depósitos dan una idea de la importancia de estos envíos para los familiares que residen en el país, aunque no se descarta que una parte de ellos queden depositados temporalmente en los bancos, esperando una decisión del beneficiario sobre su destino final.

En otros países, entre ellos México, se han diseñado programas especiales dirigidos a la bancarización e inversión de las remesas, especialmente relacionados con la adquisición o bien la construcción o mejora de vivienda. Con tal fin se ha involucrado en dichos programas a constructores y proveedores de materiales de construcción, quienes atendiendo a intereses comerciales ofrecen el envío a precios ventajosos, con lo que han logrado fomentar en alguna medida el ahorro e inversión productiva de los recursos percibidos del exterior. En Guatemala, la mayor proporción de dichos recursos se destina al consumo (48.1%), al consumo intermedio (15.5%), al ahorro e inversión (22.6%) y a la inversión social (13.8%).

Lo anterior es explicable si se toma en cuenta el lugar de residencia y el nivel socioeconómico de las familias receptoras de las remesas familiares, ya que a excepción del Departamento de Guatemala que percibe el 18.9% del total, el resto reside mayoritariamente en los departamentos del interior de la República donde los niveles de ingreso generalmente son inferiores a los de la ciudad capital como es el caso de San Marcos (9.5%), Huehuetenango (8.8%), Quetzaltenango (5.9%), Alta Verapaz (5.5%), Jutiapa (4.9%), Izabal (4.3%), Escuintla (4.3%) y Chiquimula (4.1%); tal información corresponde a los departamentos que en su conjunto las perciben por montos superiores a US$ 201.0 millones anuales. El resto de departamentos de la República recibe montos menores.

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Cabe mencionar que como porcentaje de los depósitos totales del sistema bancario, las remesas familiares han mostrado una tendencia similar al de la gráfica 3 –relaciona remesas con exportaciones- , dado que después de representar el 11.9% de los depósitos totales en 2001, en 2007 se situó en 35.4%.

Los recursos provenientes de las remesas familiares, depositados en bancos, sociedades financieras y casas de cambio, son importantes desde el punto de vista de que proveen divisas para realizar operaciones de compra-venta, así como que parte de los mismos puede constituirse en depósitos o inversiones en moneda nacional o extranjera. El banco que capta el mayor volumen de remesas es BANRURAL (62.8%), seguido por el Banco G&T Continental (11.9%), Banco Industrial (7.9%) y Banco Agro mercantil (5.5%), el resto (11.9%) es captado por los demás bancos del sistema.

Las divisas provenientes de las remesas captadas por los bancos, generan además valor agregado para éstos, toda vez que después de comprarlas, son vendidas a los demandantes que realizan transacciones en moneda extranjera. Estas operaciones dan origen al cobro de comisiones por el servicio de las transferencias y a la obtención de un diferencial cambiario al ser objeto de compra y venta de divisas por parte del sistema bancario. Las transferencias electrónicas son percibidas por los bancos del sistema, casas de cambio o cambistas; además los bancos compran giros bancarios y money orders que posteriormente son enviados a cobrar al exterior, a través de los bancos corresponsales.

De acuerdo con la Encuesta sobre Remesas 2007, Perspectiva de Género, de la Organización Internacional para los Migrantes de Naciones Unidas, el 82.6% de las remesas se canaliza por transferencia electrónica, 10.1% por transferencia bancaria, 5.3% por money orders y el resto por viajero frecuente y otras formas. Es oportuno indicar que las money orders, captadas principalmente por cambistas, en una segunda instancia se negocian con los bancos del sistema; sin embargo, este instrumento ha tenido gradualmente menor aceptación de parte de los bancos corresponsales del exterior a donde son enviados para su cobro por compensación, particularmente por la presunción de que el mismo pueda facilitar operaciones de lavado de dinero. Además, el giro bancario, uno de los instrumentos más utilizados inicialmente, prácticamente dejó de serlo, debido a que era un medio inseguro para enviar dinero y frecuentemente no llegaba a su destino y era cobrado por personas distintas de los beneficiarios finales, originando reclamos posteriores para su resarcimiento.

3. Efectos de las remesas en la pobreza y desigualdad

La pobreza es un problema que aqueja a la mitad (51%) de los habitantes de Guatemala, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2006); un alto porcentaje de la población no cuenta con recursos ni para alimentarse. Asimismo, este problema se revela en diferentes niveles, como por ejemplo: ingresos bajos, pocas pertenencias, poca educación, carencia de oportunidades para hacer negocios o producir, entre otros.

Las remesas son un flujo monetario que ha contribuido a financiar un mayor consumo de los receptores, sobre todo en la población de escasos recursos. En efecto, las remesas se concentran en las regiones más pobres del país. En los departamentos de Huehuetenango y San Marcos, el porcentaje de población que recibe remesas es mayor que en el resto del país (25 y 39%, respectivamente). Asimismo, de los receptores de remesas, el 60% habita en el área rural, donde vive la población pobre. Por lo anterior, las remesas contribuyen a paliar la situación de pobreza que afecta a buena parte de los hogares guatemaltecos.

Por su parte, la desigualdad en la distribución de la riqueza –activos– y de los ingresos, tiene impactos negativos en el logro de iguales oportunidades para todos los habitantes del país, lo cual redunda en segmentos importantes de la población que no pueden escapar de la pobreza.

Este análisis trata de cuantificar el impacto de las remesas en la reducción de la pobreza y desigualdad con información contenida en la ENCOVI 2006. Como primer punto, para calcular el nivel de pobreza en Guatemala se utilizó como medida de bienestar el ingreso per cápita familiar, es decir el ingreso por cada individuo que forma parte de un hogar. Luego se calculó la línea de pobreza: quienes tengan ingresos por debajo de esta línea monetaria se consideran pobres. Todo esto se explica de forma sucinta a continuación.

El ingreso para cada miembro del hogar se obtiene de dos fuentes de ingreso:
  • ingresos laborales que se refieren a las actividades productivas tanto asalariadas como no asalariadas (por cuenta propia).
  • ingresos no laborales que consisten en rentas por concepto de alquileres, intereses, dividendos, jubilaciones, ayudas y remesas. Este ingreso se calcula para cada miembro de la familia, luego para cada hogar se suman los ingresos individuales y este resultado se divide entre el número de personas que lo forman. Este es el ingreso per cápita familiar.
Para establecer la línea de la pobreza se utilizó la suma del costo per cápita mensual de la canasta básica para el 2006. Se eligió está porque consta de bienes que representan el consumo de una familia típica y por lo tanto, toma en cuenta a todas las áreas y zonas geográficas del país.

De acuerdo a las estimaciones realizadas, el costo mensual de la canasta básica para 2006 fue de Q3,328.63, equivalente a la línea de pobreza, es decir que si una persona tiene un ingreso inferior a dicho monto se considera como pobre, toda vez que no puede satisfacer sus necesidades básicas.

Con esta línea de pobreza se calculó que en 2006 un 56.1% de las personas caería en la categoría de pobres sin el aporte de las remesas; en contraste, añadiendo al ingreso de los hogares el flujo de remesas familiares el porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza cae a 53.5%; en otras palabras, las remesas han contribuido con una reducción de 2.6 puntos porcentuales de la pobreza imperante en el país, de acuerdo con la metodología aquí empleada.

Respecto a la desigualdad, a nivel mundial se utiliza como medida el índice de Gini, el cual mide la desigualdad de los ingresos. Este coeficiente es un número entre cero y uno, en donde cero se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y uno se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y el resto ninguno).

Conforme a los cálculos efectuados, sin la presencia de las remesas habría una mayor desigualdad en el país pues el índice de Gini sería de 0.59, dato mayor al 0.57 que este indicador señala al incluir los ingresos por concepto de remesas familiares.

4. Las remesas y las políticas públicas

Durante los últimos años, a pesar de la importancia del ingreso de divisas al país por concepto de remesas familiares, no se han implementado políticas públicas, con las características correspondientes, que orienten el uso más provechoso de los recursos que mes a mes constituyen un soporte económico significativo para miles de familias.

En el periodo de Gobierno anterior (2004–2008), dentro del programa “Vamos Guatemala” se tenía contemplado formular un plan que permitiera vincular de manera estratégica los recursos cuyo origen fuera las remesas familiares, con la Agenda de Desarrollo Local.

En forma más específica se identificó la intención de realizar algo concreto en la denominada “Encuentro con el Migrante” “una estrategia del Gobierno para incentivar la inversión y fomentar negocios productivos, promoviendo la utilización de remesas familiares en proyectos sustentables, con el propósito de crear una plataforma estratégica para la inversión de las mismas”.

Los objetivos de dicha estrategia fueron los siguientes:
  • Promover la actividad económica (inversión de remesas en proyectos productivos)
  • Oportunidades para las micro pequeñas y medianas empresas
  • Aprovechamiento de las ventajas del DR-CAFTA
  • Que los compatriotas inviertan en proyectos sociales en comunidades con mayor índice de pobreza
  • Atraer a las diferentes cámaras y asociaciones
  • Potenciar oportunidades de mercado nostálgico
  • Promover mayor intercambio comercial.
De acuerdo con el informe de esta estrategia correspondiente al año 2006, los sectores que fueron abordados contemplaron:

a) comercio
b) construcción,
c) turismo
d) agro negocios
e) servicios
f) exportación
g) nostálgico
h) social
i) industrial.

A pesar de las negociaciones comerciales que fueron posibles concretar en dicho encuentro, no se identificó con claridad una política pública orientada al uso de las remesas familiares y si bien esta estrategia contribuyó significativamente al acercamiento comercial con los guatemaltecos residentes en los Estados Unidos, hace falta todavía una orientación por parte del Gobierno acerca de cómo propiciar un mejor aprovechamiento de esos importantes recursos, que complementados con los del Estado favorezcan el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias que los perciben y fortalezcan la infraestructura productiva del país.

De acuerdo con Puerta “las remesas son parte del proceso de globalización, representando un vínculo que une la movilidad de mano de obra y de capital”. Esta afirmación motiva a la elaboración de una política pública que considere las implicaciones para la economía nacional del flujo de remesas, como producto de la emigración de guatemaltecos, en especial de los Estados Unidos de América. El monto de estos recursos ha modificado de alguna forma el comportamiento de los agentes económicos; muchos guatemaltecos que se han beneficiado con las remesas enviadas por sus familiares las han destinado principalmente al consumo, cuando esos recursos podrían ser muy bien orientados hacia actividades productivas que generen crecimiento económico y desarrollo para el país y bienestar para las familias que las reciben.

La ausencia de una guía que se desarrolle dentro de un marco legal para que las remesas sean mejor utilizadas representan un alto costo de oportunidad para el desarrollo del país, es necesario crear condiciones que permitan el mejor aprovechamiento de esos recursos, mediante la creación de incentivos adecuados.

Una planificación del mejor uso de las remesas familiares para el país debe ir acompañada de una política exterior que gestione condiciones más estables para los guatemaltecos indocumentados en EE. UU., a fin de garantizar en alguna medida el mantenimiento y fortalecimiento de esos flujos de divisas. Aunque como se sabe, el Gobierno de la República ha realizado gestiones para lograr un tratamiento similar al que Estados Unidos ha otorgado a los migrantes de varios países centroamericanos, a través del Estatuto de Protección temporal (TPS por sus siglas en inglés), éstas han sido infructuosas hasta ahora. Por el contrario, antes que las autoridades migratorias de ese país han fortalecido sus controles, e incrementado sensiblemente las deportaciones de guatemaltecos, esto podría impactar en una disminución de los flujos de las remesas familiares.

En el plan del Gobierno actual se identificó dentro de lo que corresponde a la Política de Desarrollo Social, el punto relacionado con “Asegurar y generar las condiciones necesarias para la creación de empleos, fuentes de trabajo, proyectos productivos y financiamiento para el crecimiento social”, así como un objetivo específicamente dedicado al tema de las remesas familiares, para lo cual contempla “Estimular y orientar los recursos provenientes de las remesas familiares de modo que, además de fortalecer la economía familiar como ha ocurrido, puedan convertirse también en un agente de desarrollo integral para la población”.

En ese mismo plan se considera la Propuesta de Armonización Legislativa de la Política de Desarrollo Económico, y en una de sus acciones se identifica una dirigida a reorientar las remesas familiares, debido a que no existe un marco regulatorio al respecto. En la propuesta se sugiere “aprobar un instrumento jurídico específico para la inversión productiva de las remesas o promover leyes que tengan vinculación al tema”. También el plan contempla la Política de Desarrollo Económico y se vincula el tema de las remesas con el de la infraestructura, específicamente se indica como un objetivo “aprovechar el flujo anual de remesas, orientándolo hacia la construcción de vivienda popular”. Además se considera reorientar las remesas familiares hacia el proceso productivo e inversión social.

En este último punto en donde se aborda el tema de la utilización de las remesas familiares con mayor especificidad, se habla de tres estrategias:
  1. Crear asociaciones de emigrantes con intereses comunes
  2. Capacitar a familiares de emigrantes en procesos productivos
  3. Apoyar y promover franquicias de empresas guatemaltecas en Estados Unidos, aprovechando el mercado de “productos nostálgicos”.
Para cada una de las estrategias planteadas se proponen acciones a seguir, en la línea de mantener informados a los emigrantes acerca de oportunidades de inversión, la creación de empresas que faciliten el envío de remesas, entre otras.

Para viabilizar los objetivos planteados, indudablemente será necesario el apoyo institucional, en este caso los ministerios de economía, relaciones exteriores, agricultura, ganadería y alimentación jugarían un papel determinante en el cumplimiento de tales metas. Este objetivo precisa del análisis de los presupuestos institucionales, ya que los recursos ahí contemplados son los que en última instancia permiten materializar las acciones previstas.

En lo relativo a la atracción de inversiones se hace imprescindible mejorar el clima de seguridad del país –en la XXXV Encuesta Empresarial de ASIES  se evidenció esa necesidad- , ya que al preguntar a los empresarios acerca de los desafíos a superar por este Gobierno, en una escala de 1 a 10 (donde 1 es muy malo y 10 muy bueno) el tema de la seguridad obtuvo un puntaje de 8.96, siendo la prioridad principal en ese entonces.

Las remesas requieren de una política pública que las oriente y así estos valiosos recursos sean un elemento esencial en las acciones encaminadas hacia el desarrollo económico y social del país. Al respecto, en el informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) titulado Las remesas de migrantes y el desarrollo: mitos, retóricas y realidades, se apunta: “desde la perspectiva de las políticas relacionadas con las remesas, el desafío consiste en realizar esfuerzos innovadores para alentar a las diásporas a canalizar sus fondos y su influencia política en una dirección positiva tal como la prevención o la resolución pacífica de conflictos y la reconstrucción y el desarrollo posterior a los conflictos”.

Incluso la orientación de las remesas a cargo de una política pública tiene implicaciones en la demografía de un país; al respecto, el citado informe de la OIM indica que “un alto nivel de emigración puede significar el crecimiento moderado de la población, aunque se mantengan altas tasas de crecimiento entre no emigrantes”.

5. Consideraciones adicionales

El establecimiento de las políticas para mejorar el uso de remesas, debe ser un esfuerzo conjunto del Gobierno, las ONG, las asociaciones de migrantes en el exterior y el sector privado. El Gobierno, por ejemplo, podría ofrecer incentivos fiscales a la banca privada y/o intermediarios, para que éstos establezcan agencias en las áreas rurales que capten una buena proporción de remesas.

Todos estos actores deben identificar nuevos proyectos y definir los objetivos, mecanismos de ejecución que aseguren una eficiente captación y uso de los envíos monetarios de los trabajadores. Además, deben asegurarse de que esas políticas no provoquen efectos negativos.

Por lo tanto, las políticas deben evitar crear una dependencia de la recepción de remesas; más bien las remesas deben considerarse como la base para realizar proyectos de desarrollo sostenible para elevar el nivel de vida de las personas. Los países deben estar conscientes que las remesas están expuestas a las variaciones ligadas tanto al entorno económico (del país de origen como al de destino) y a la decisión que los migrantes tomen después de algún tiempo desde que se establecieron en el país de destino.

Finalmente, ante la falta de certeza sobre la sostenibilidad de los flujos de divisas en el mediano plazo, independientemente de la conveniencia de continuar las gestiones de Gobierno a Gobierno por la vía diplomática en el tema de las leyes migratorias, sería conveniente que los encargados del manejo de la política económica del país, adopten medidas para fortalecer los ingresos de divisas provenientes de las exportaciones de bienes y servicios, del turismo, de los flujos de capital provenientes tanto de inversiones extranjeras directas, como de movimientos de capital privado y del sector público, que permita mantener el equilibrio del sector externo, mejorando los niveles de aplicación de la ley, así como la reducción de la violencia.

Conclusiones

1. El flujo de divisas proveniente de remesas se incrementó de forma considerable a partir del año 2002 y a partir de entonces aumentó constantemente, aunque a partir del año 2007 empezó a mostrar una desaceleración en su tasa de crecimiento, lo cual se deriva de la crisis económica mundial y particularmente de la economía estadounidense, en donde la tasa de desempleo se ha incrementado significativamente, e impactó a los migrantes guatemaltecos que envían remesas a sus familiares en el país.

2. Las remesas familiares han tenido importantes efectos positivos a nivel macroeconómico: ayudan a reducir el déficit en cuenta corriente, contribuyen al crecimiento económico y fortalecen la participación de la población de escasos recursos en el sistema financiero. Su declinación podría afectar el equilibrio del sector externo de la economía y por lo tanto es necesario darle seguimiento y énfasis a las políticas tendentes a fortalecer los ingresos de divisas por exportaciones, turismo e inversiones extranjeras directas, además de continuar las negociaciones para obtener un mejor tratamiento migratorio a los guatemaltecos que residen en los Estados Unidos de América.

3. Respecto al crecimiento económico, a través de un modelo econométrico se estableció que por cada punto porcentual que la tasa de crecimiento de las remesas se acelere (o desacelere) la tasa anual de crecimiento económico aumentará (o decrecerá) en promedio 0.148 puntos porcentuales. Debido a que en el primer trimestre de 2009 las remesas han mostrado tasas de variación negativas, con el modelo estimado puede preverse que el crecimiento del PIB pasará de 4.0% en 2008 a 1.4% en 2009, solo por la caída en el ingreso de remesas familiares.

4. Aunque la mayoría de receptores de remesas no caen en la categoría de pobres, las familias que las perciben se encuentran ubicadas en las zonas con mayores índices de pobreza, lo cual ilustra la magnitud e importancia de los flujos monetarios de las remesas como compensadores del ingreso para buena parte de los hogares guatemaltecos.

5. Pudo establecerse que los ingresos por concepto de remesas han impactado favorablemente los indicadores de pobreza y desigualdad en Guatemala. Concretamente, los ejercicios estadísticos realizados permiten cuantificar una reducción de 2.3 puntos porcentuales en la proporción de personas que se encuentran en condición de pobreza, medida por el lado del ingreso con una línea de pobreza calculada conforme el costo de la canasta básica vital; además las remesas han incidido en una mejora en la distribución del ingreso, tal como se constató con el doble cálculo del índice de Gini: uno tomando en cuenta las remesas y el otro prescindiendo de este flujo.

6. Las políticas públicas de Guatemala con respecto a las remesas familiares han carecido de una visión integral, reflejada en la falta de aprovechamiento del potencial productivo que las remesas pueden tener para contribuir al desarrollo del país, a través de la implementación de programas que estimulen el ahorro de estos flujos de capital y su inversión en destinos que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población, particularmente de quienes las perciben.

Publiado por: Pablo Ordoñez

Fuente: Impacto de las remesas familiares en la economía guatemalteca; Departamento de Investigaciones y Consultoría Económica (DICE), Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES)

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