A veces, en los momentos más oscuros, el amor puede brillar con una luz inquebrantable. Esta es la historia de Rao Ni, un hombre que, al borde del suicidio, encontró esperanza y fuerza en la voz de su pequeño hijo de tan solo dos años. Después de enfrentar una serie de desastres personales y financieros, Rao se encontraba en una situación desesperada, dispuesto a saltar desde un puente. Sin embargo, la intervención de su familia, especialmente el grito desgarrador de su hijo, cambió el curso de su vida. Acompáñanos a explorar cómo el amor familiar puede ser una fuerza poderosa para la salvación y la recuperación.
Rao Ni llegó a la provincia de Hainan, China, hace 10 años. Empezó a trabajar en la industria de la construcción. Con el tiempo, fue ascendiendo de rango, llegando a tener a 40 inmigrantes bajo su cargo en un proyecto de construcción cuando las cosas salieron mal.
En marzo del 2014, el proyecto de construcción en el que trabajaba fue cancelado. Al no haber firmado un contrato, los contratistas no le pagaron, dejándolo imposibilitado de pagar sus cuentas ni las de sus empleados.
Por más de un año, Rao Ni intentó negociar con los contratistas, pero éstos se negaron a pagarle. Angustiado, sin nadie a quien recurrir y a punto de perder su casa al ser incapaz de pagar la renta, en un momento de desesperación decidió terminar con su vida.

El Sr. Ni se preparaba para saltar desde a cornisa de un puente cuando algunos transeúntes lo vieron y llamaron a la policia. Negociadores entrenados intentaron convencerlo de que no saltara, pero no lograron avances. Afortunadamente, entre los curiosos que se congregaron para ver lo que sucedía en el puente, se encontraba uno de sus ex empleados. Cuando éste lo reconoció, alertó a la policía, que pudo entonces llevar a su esposa y pequeño hijo como último recurso.
Su esposa le imploró durante varios minutos que no saltara. Una y otra vez, lloraba mientras le decía «no seas tonto esposo, nuestro hijo es muy joven y toda la familia depende de tí». Pero no fue hasta que su hijito de 2 años empezó a llorar y gritar «Papá, regresa, no saltes!» que Rao Ni finalmente permitió que los rescatistas lo sujetaran y regresaran a la seguridad.

El vocero de la policia Guo Tsou explicó: «Es difícil saber lo que el pequeño niño entendió acerca de la situación, pero sin duda escuchó a sus padres hablar y se dio cuenta que ambos estaban angustiados, por lo que él también terminó en un llanto».
Guo Tsou agregó: «Al final, cuando el niño empezó a llamar a su padre, pareció tocarlo y ambos terminaron en los brazos del otro».

El monto total que le deben al Sr. Ni es de 400,000 yuanes (unos $63,000 o Q485,000). La policia ha prometido ayudar al Sr. Ni, pero han dicho que sin un contrato firmado, será difícil ayudarlo.
Esperamos que el gran amor de su hijo le de las fuerzas a Rao Ni para levantarse y salir adelante.




