El riesgo de insolvencia puede surgir por varias razones, desde una mala gestión financiera, hasta la quiebra de los clientes.
Según la firma Solunion, la disminución de la rentabilidad es una de las principales señales de alarma y algunos de los aspectos que deben ser evaluados son labaja en ventas y en el valor contable, así como problemas de liquidez y aumento de los costos fijos.
La protección frente al riesgo de insolvencia es fundamental por multitud de variables que entran en juego y que escapan al control de las propias operaciones empresariales.





