La pandemia del coronavirus ha impactado gravemente al sector de restaurantes, llevando a muchos negocios a luchar por su supervivencia. En el centro comercial Cayalá, considerado un ícono exclusivo de la Ciudad de Guatemala, 30 restaurantes fueron desalojados tras intentar negociar descuentos en sus rentas, generando una ola de indignación en redes sociales. Aunque Cayalá ofreció un descuento temporal del 50%, los costos adicionales y la ausencia de comensales hicieron insostenible la situación para los inquilinos. Este conflicto ha desatado llamados al boicot y plantea preguntas sobre el futuro del lugar, donde los restaurantes eran el principal motor de atracción para los clientes.

Por ejemplo, el restaurante “7 Caldos” pagaba una cuota mensual de Q85,000 que se redujo a Q62,000 durante abril y mayo. La gerente y representante legal, Mirciny Moliviatis, solicitó una cita con ellos el 4 de abril para indicarles que no podía pagar lo que pedían. Cuando llegó, la recibieron con una nota de desalojo, indicándole además de que eran unos problemáticos por haber empezado el chat.
Inconformes, 30 restaurantes firmaron una carta para demostrar su descontento, pero en vez de ayudar, los echaron. El dueño de un restaurante de comida oriental que solo genera el 5% de ventas comprado con los meses previos a la pandemia intentó llegar a un acuerdo con la administración del centro comercial, pero le respondieron que la decisión era definitiva.
Cientos de personas han expresado en redes sociales su malestar con la forma en la que el centro comercial Cayalá ha tratado a sus inquilinos. Muchos llaman a boicotear el lugar, mientras que otros dan mensajes de aliento a los restauranteros, recordándoles que son ellos quienes dan valor al lugar, y no al revés, por lo que seguirán a los restaurantes a donde se vayan.
En un momento en que es necesaria la empatía y la unión de todos los guatemaltecos para salir adelante lo menos golpeados en esta crisis, Cayalá parece haber elegido un curso de acción arbitrario y poco profesional, llegando a un punto en el que todos los involucrados saldrán perdiendo.
Es más, en la incertidumbre generada por esta crisis, que aún está muy lejos de acabar, es evidente que quien más perderá es el centro comercial: sin saberlo, quizás les ha hecho un favor a los dueños de los restaurantes, que se han liberado de un costo fijo que nadie sabe cuando podrá volver a ser productivo. ¿Y si hay una segunda oleada de Covid-19? ¿Y una tercera oleada?
Y aunque varios centros comerciales en Guatemala tienen listas de espera de hasta 4 años, si estos restaurantes que pagan rentas altísimas se van, pasará mucho tiempo antes de que los locales vuelvan a ser alquilados. Ni siquiera cuando pase la crisis actual podrán cobrar esos precios exorbitantes, ya que el temor de la gente a reunirse en lugares públicos tomará meses en disiparse.
Otro factor a tomar en cuenta, es el impacto que tendrá la ausencia de restaurantes en Cayalá, siendo éstos los que más movimiento llevan al centro comercial. Sin una buena y variada oferta de restaurantes, el lugar dejará de ser atractivo para la clientela, y sin tráfico de clientes los demás comercios también sufrirán.
Cayalá parece confiar en la poca memoria de los guatemaltecos para alquilar rápidamente los espacios que están por quedar disponibles. Veremos qué pasa en unos meses, cuando finalmente termine la pandemia.




